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viernes, 6 de febrero de 2009

Primeros exámenes...

Hace más de 20 años recibí una nueva carta de Luigui, como la anterior, dirigida a Manolo y a mi de nuevo. Me acuerdo de los panales cúbicos donde las chicas de recepción depositaban la correspondencia, y de que en aquel primer año en Madrid inspeccionaba mi compartimento con mucha frecuencia ya que recibía bastantes cartas. Esta en concreto, la introdujeron en el cajón de la B-302, la habitación de Manolo, yo creo recordar que tenía la B-314. En cualquier caso, mi primera impresión cuando vi la carta, sobre todo nosotros que residíamos tan cerca del palacio de El Pardo, era que podríamos meternos en follones legales si admitíamos ser los destinatarios de aquel "mancillado" sobre. Actualmente, está a la orden del día quemar fotos del Rey, cometer injurias al Rey y a la Corona, e incluso algún político se ha permitido el lujo de desear la muerte de los Borbones y salir indemne. Bueno, la justicia en España es un cachondeo, ya lo dijo alguien hace mucho tiempo; quemas un bosque para recalificar el terreno y no te ocurre nada, llevas a tus ovejas a pastar a unos prados, te llevas una flor de manzanilla a la boca y te caen dos años de condena. Definitivamente, creo que en aquel entonces corrimos un riesgo BESTIAL, de milagro que no acabamos en Alcalá-Meco y pudimos continuar nuestros estudios.
Tras el típico arranque con las "idioteces y pijoteradas" de siempre (macroconcierto de Un pinguino en mi ascensor, 50.000 moshers abriendo cráter de 300 metros de diámetro, y unas cuantas barbaridades más) saludos varios, y Luigui nos declara su sana envidia por no estar con nosotros en Madrid, donde hubiera compartido con nosotros el concierto de Scorpions de finales de Enero (la primera banda de peso internacional que vi en directo) o el concierto de Europe que se celebraría en próximas fechas.
Luigui tiene también malas noticias: Kai Hansen y Vivian Campbell abandonan Helloween y Whitesnake, respectivamente. Desconozco el impacto del segundo caso, pero el primero fue el comienzo de una brillante serie de trabajos en solitario por parte de Hansen, y, por el otro lado, Helloween cayeron en desgracia y no levantaron cabeza hasta su Master of the Rings, ya con el guaperas Andy Deris en sus filas en detrimento del gran Michael Kiske.

A nivel local, Sala X triunfan en un concurso de bandas noveles en El Ejido. No ganan el concurso pero si quedan entre los primeros puestos además de obtener el beneplácito del público siendo la única banda que realiza bises tras su actuación.
Luigui nos encarga dos joyas y una decepción: pirata del Monster of Rock del 88 (con Iron Maiden, Metallica, Helloween, y Anthrax... casi na... parpadea cuando puedas), el Keeper II de los Helloween, y el Lies de Guns´n Roses. ¿Adivináis cuál es la decepción?

Nos habla también de su aprobado en Historia del Derecho (glubs... eso suena a plomo que-te-cagas); de las niñas granadinas, que según parece están muy buenas; juergas en Almería con los Sala X (qué envidia tener Almería tan cerquita); noticias del Pep y el Méndez, que al parecer habían conseguido por aquella época un disco de importación de El Ultimo de la Fila con una presentación de lujo; y el típico pedido a la revista Discoplay, donde podían conseguirse auténticos chollos como el Lonesome Crow de Scorpions a 200 pesetas.

Y tras despedirse con sus mejores deseos de Manolo, y bueno, a su manera, también de mi, nos pide que volvamos a escribirle porque se lo pasó bastante bien con nuestra carta (qué pena no poder echarles un vistazo).

En esta ocasión no hay capítulo de las Pijo´s War, tendremos que esperar a la siguiente carta, del 3 de Marzo de 1989, a ver si hay suerte.

martes, 16 de diciembre de 2008

Segunda andanada: Pijo´s War II


Apenas tres semanas desde que recibí la primera carta de Luigui me llegó la segunda, esta dirigida ya a Manolo, alias "Melenas", y a mi, lo que me hace pensar que Manolo (el muy malandrín) se libró de las novatadas y llegó al colegio bien entrado el año académico.
Pero esas tres semanas dieron para mucho en Madrid. Dos conciertos, dos buenos trallazos de jevi metal, mi bautismo de fuego en el rock en directo. El primero de ellos fue una fiesta organizada por el programa de radio DiscoCross para celebrar su 10º Aniversario (increíble, pero en aquella época no había emisoras de radio en Almería que transmitieran jevi metal, y en Madrid un programa celebraba su 10º Aniversario). Me gustaría tener recuerdos de aquel concierto en la Sala Rock Club, pero para qué nos vamos a engañar... no recuerdo absolutamente nada. Una pena porque las sensaciones serían numerosas e intensas. Actuaban Barón Rojo, Jupiter, Ñu, y Niagara, ahí queda eso, las cuatro bandas punteras del jevi español, en los tiempos de mallas ajustadas, chupas de cuero y tachuelas, parches a la espalda, muñequeras de pinchos, y el pelo cardado hasta la raíz.

Una semana más tarde nos metimos en la mítica Sala Canciller a ver a los Uriah Heep. Qué hacía yo allí aquel día es todo un misterio para mi hoy, si tenemos en cuenta que no conozco ni una sola canción de este grupo. Imagino que me pudieron las ansias, y los años de carencias metálicas en este barrio que sigue siendo Almería me hicieron acudir como el pobre agarraría mendrugos de pan en la casa del rico.

Manolo y yo reportamos nuestras vivencias a Luigui que de inmediato nos respondió con otra carta y otra joya de comic. Todo sigue girando en torno a la música: lo más IN eran los U2, que eran bastante chulisputis, aunque Danza Invisible no le iban a la zaga con su "Sabor de amor", sin olvidarnos de Un pingüino en mi ascensor, o el rotundo llenazo de Mecano en el Hammersmith de Santa Fé al que asistieron más de diez millones de personas.

Por otro lado, Ratt pegaba fuerte con su "Reach For The Sky", mi tupé vibraba al ritmo de los Keepers de Helloween, el Calbache (que estaba como una cabra) se volvía cuerdo con los Metallica, y Sala X empezaba a despuntar en los ambientes rockeros de Almería.




Luigui nos pidió que le encontraramos algún "pirata" de Iron Maiden, y ahora me vienen los recuerdos de cuando existían los discos "piratas", y de como se ocultaban tras los mostradores de El Rastro de Madrid como si fueran auténticos tesoros. Y recuerdo también de los negocios que se montaron algunos grabando en cassetes desde vinilo y vendiendo las Sonys y las TDKs al por mayor, 300 pesetas las de 60 minutos, 500 las de 90, ¿dónde estaban Teddy Bautista y Ramoncín? Supongo que por aquel entonces había todavía gente que escuchaba su música. Hoy en día son hienas, mientras que otros, como AC/DC, siguen llenando estadios, y las entradas de sus tres conciertos en España vuelan como caramelos a la puerta de un colegio.

Bueno, no me extiendo más, y demos paso a lo bueno. Todos estos recuerdos estaban magistralmente aderezados con una galería de ilustraciones, y un comic a dos páginas que ahora comparto con vosotros.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Abriendo fuego: Pijo´s War


Se cumplen hoy, exactamente, 20 años, que recibí la primera carta de Luigui desde Granada. Estaba recién llegado a Madrid, pasadas ya las novatadas, peinado con una raya bien definida en mi cuero cabelludo, y con mis jerseys y pantalones de pinzas (porque mi madre insistía en que a la Universidad había que ir elegante). La carta era escueta pero densa, y se abría con un gigante letrero en el que se leía "KELLY!", y un saludo "¡Hola 'Rockabilly'!".

Era el año del "Live After Death" y de Alex y Cristina, y la época en la que faltaba pared en nuestras habitaciones para colgar posters de nuestros grupos favoritos, y, por supuesto, de las chicas más en forma del panorama metalero: las componentes de Vixen, Lita Ford, y, como no, nuestra Diosa: Doro Pesch.

En aquellos años nuestra pasión era la música (jevi, por supuesto), y el botellón consistía en acercarse a La Barraquilla a que nos llenaran de cerveza de barril una botella de Font-Vella por 75 pesetas. Nos divertíamos mucho, pero había otros que parecían divertirse más: en las Cuatro Calles un incipiente grupo de jovenes, cuyo fondo de armario repleto de ropa de marca parecía no tener fin, y que detestaban Pedra Forca por esa ruidosa canción de AC/DC que sonaba indefectiblemente una noche tras otra, y que para nosotros era como un caño de agua en mitad del desierto (bendita "You Shook Me All Night Long"), parecían hacerse con el control de las calles. Eran los "pijos". Nuestros enemigos.

Otros enemigos eran David Summers, Duncan Dhu, Tenesse, Cómplices, o La Dama Se Esconde... pero ellos no pululaban por nuestras calles.

Ellos eran la semilla que despertaba la imaginación de Luigui, la tinta que cargaba su pluma.

Esta fue la primera historieta que recibí de Luigui en aquel entonces, y que ahora desclasifico para disfrute de los que vivieron aquella época.